Mujeres musicalizando

Hace tiempo que en las conversaciones de amigos se repite un interrogante ¿Por qué no surgen bandas que produzcan una ruptura? Una especie de nostalgia por los tiempos en donde surgía música que canalizaba manifestaciones sociales y se transformaba en el relieve de un sector que pretendía cambiar al mundo: la juventud.

El largo siglo XX nos dejó muchísimas bandas que de a poco se fueron convirtiendo en tradiciones musicales ineludibles para quien guste de esa disciplina artística. Hoy en día no parece haber herederos que puedan romper en hervor para elevarse sobre el resto y servir de guía. La irrupción de internet es un factor determinante que ha alcanzado cada rincón de la vida y la música no es la excepción. Las redes han democratizado el negocio evitando que las grandes productoras sean el único canal para masificar el contenido.

En estas épocas hay muchísima oferta musical al alcance de un clic, no se debe esperar la llegada del disco o la presentación del simple en la radio. No emerge una sola banda sino muchas. Hay buenos sonidos y puesta en escenas de gran calidad. Pero todavía falta sustancia.

Una espesura de contenido tal que produzca un desgarramiento al sistema, lo hiera y desagote las gargantas de aquellos que se encuentran en la angustia de la opresión. El lugar que tuvo el rock en los 60/70. El blues y el jazz antes. Hoy esos géneros están normalizados y universalizados, no pueden servir de lazo. Es dentro del feminismo donde encontramos bandas que desde su sentido de pertenencia apuntan hacia la estructura de poder mas intima como es el patriarcado. El nuevo rock ha mutado. Tiene la potencia por formar parte de un movimiento que surge de la resistencia,transforma su lamento en organización política y musical teniendo la certeza de que la lucha también se da en el plano cultural artístico. Con una participación directa que busca intervenir en la realidad sin caer en la comodidad del artista que solo milita a través de una letra. Es el sector que debemos observar de cerca para registrar una revolución que ha llegado para quedarse y suena cada vez mejor.

Dejamos algunos temones para que disfruten.

Barbi Recanati – A la luz

Spaghetti Western – Trotamundos

 

Marilina Bertoldi – Fumar de día

 

Las Ligas Menores – A 1200 km

 

Las Taradas con Miss Bolivia – Que no, que no!

 

Fémina – Los Senos

 

Eruca Sativa – Para que sigamos siendo

Si los cerdos gobiernan el mundo – Roger Waters

El músico británico Roger Waters desembarcó una vez más en Buenos Aires. La cita fue de dos conciertos, uno el martes 6 y el otro sábado 10 de noviembre y se realizaron en el Estadio Único de La Plata. Atrás quedó la catarata de 9 recitales que diera allá por el 2012 con su gira The Wall. Quizás se deba a los tiempos del viejo Roger, quizás se deba a los tiempos económicos del país y la región, quizás ¿por qué?

El nuevo espectáculo llevó el título Us + Them fusión del nombre de uno de los temas del disco The dark side of the moon de 1973. Una vez más la extraordinaria puesta en escena audiovisual y el destacado sonido demostraron que Roger Waters sigue siendo un exquisito y minucioso artista a la hora de iniciar una nueva gira mundial.

Con un estadio casi colmado comenzó el espectaculo de la Banda Puel Kona, ovacionada en sus letras y mensajes reivindicatorios de la cultura Mapuche. Cultura que atraviesa hoy en día una escalada de violencia desde los estados chileno y argentino.

Además de presentar su último trabajo solista Is this the life we really want? Roger repasó los discos clásicos de Floyd The dark side of the moon, Wish you were here, Animals y The wall, en versiones poderosas y en gran parte con nuevos músicos en escena.

El mensaje denunciante, constante y sin reparos de Waters a un público atento y emocionado fue RESIST. Durante un concierto de más de dos horas cantó y exigió a través de la música resistir a las guerras, resistir al sionismo y resistir como seres humanos a toda forma del neo-fascismo desplegado desde los estados en la región y el mundo, “Si los cerdos gobiernan el mundo, fuck the pigs”.

IMG-20181113-WA0039

Como viene sucediendo en varios conciertos y concentraciones multitudinarias, el canto popular contra las políticas del gobierno nacional se hizo presente en el Estadio Único. La ovación para el tema La memoria de León Gieco fue impactante en las dos fechas. Incluso el argentino estuvo presente en el escenario junto a Waters en el último concierto. Roger también abrazó la lucha que las mujeres vienen dando a lo largo y ancho del país; utilizó el pañuelo verde de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Cerdos y esferas brillantes volando, pantallas gigantes, músicos de gran nivel, sonido envolvente y fuegos artificiales coronaron las noches en la que Waters dijo presente una vez más. Se recordará estos conciertos como un acto de resistencia, de eso no hay dudas. El mundo merece y debe ser un lugar mejor para todos; los crímenes sobre la humanidad deben cesar en todas sus formas “Seamos Humanos”. 

Pablo Kravacek

Rey de azúcar y la reinvención de la música

Le preguntaron a Fito, respecto de Mariposa Tecnicolor, si no le parecía que estuviera abusando de las letras bonitas, alegres. El flaco de Rosario respondió con su grandeza característica citando su propia canción “la melancolía de vivir en este mundo y de morir sin una estúpida razón” y agregando más o menos así: ¿hay algo más trágico que eso? lo terrible se puede decir con una melodía alegre, llega más y se digiere mejor. Esto lo supieron enseñar Lennon y McCartney cuando cantaron Help Me. De esa escuela, salvando distancias, vienen los Fabulosos Cadillacs.

Viví mi infancia y pre-adolescencia rodeado de música debido a la influencia de mi hermano mayor. Mi habitación respiraba música. Los parlantes ocupaban un espacio que bien podría haber sido ocupado por otra cama. Por suerte, éramos sólo tres y entraron junto a nosotros con sus gigantes y desproporcionadas dimensiones ochentosas. Lejos de los pendrive actuales, los CD también requerían un importante espacio por lo que tenían muebles de tamaños proporcionales a su cantidad. En mi pieza, estaba repleto de ellos y era común estar diez o quince minutos para localizar uno. En ese contexto, Los Fabulosos Cadillacs fueron la primera banda con la que me propuse una locura que aún me persigue en estos días: completar la discografía de mis favoritos.

Esa locura era compartida con dos amigos del barrio. Uno de ellos lo conservo y participa también en Revista Marfil. Quizás aquella locura era una señal de cierta empatía duradera que traería aparejadas nuevas locuras. Nos propusimos dicha conquista cuando el furor por el disco de grandes éxitos Vasos Vacíos hacía estragos en las disquerías. Vasos Vacíos no tenía ningún tema nuevo, pero el nuevo mundo Capitalista de principios de los noventa había entendido que el nuevo formato musical (el mencionado CD) merecía volver a versionar éxitos viejos o ni siquiera eso, simplemente volver a venderlos. De esos años son la mayoría de los discos más vendidos de nuestra historia. Nobleza obliga, la calidad del audio con respecto a los poco a poco obsoletos

Cassettes era infinita. Por lo tanto, los consumidores teníamos un rédito importante.

Rápidamente conseguimos adquirir varios de los discos de los Cadillacs anteriores al éxito de Vasos Vacíos: Yo te avisé, El Ritmo Mundial, El Satánico Dr. Cadillac y El león. Enloquecimos descubriendo temas nuevos, al menos para nosotros. El disco Sopa de Caracol ya se encontraba reposando en mi casa pero no nos gustaba en absoluto. La adquisición completa se vio trunca porque jamás conseguimos el primer álbum: Bares y fondas. La discográfica no lo vio como una posibilidad de venta y quizás los músicos no insistieron demasiado dada la baja calidad musical del mismo. Con el tiempo, la locura de completar discografías se trasladó al maestro Charly García y a la inigualable banda californiana The Doors. En ese lapso, salió Rey de Azúcar, un nuevo disco de los fabulosos. Inmediatamente, lo reconocimos como el mejor de la banda. Con el tiempo, la

adolescencia y Jim Morrison me llevaron hacia otro tipo de tendencia musical, al punto que llegué a renegar en ocasiones de aquél fanatismo por las canciones con melodías festivas. El tiempo, empecinado en transcurrir, me hizo re-significar todo aquello.

Leyendo Las Venas Abiertas de América Latina, la obra fundacional de la historia Latinoamericana, del brillante Eduardo Galeano fue que me topé con el capítulo El Rey de Azùcar y otros monarcas agrícolas. Recuerdo como hoy haber desempolvado los CiDis. Ahí estaba. El nombre del disco respondía a aquél trágico capítulo y recién ese día caí en la cuenta que una canción se titulaba exactamente igual que el libro del escritor uruguayo. Ahí gritaba Vicentico la letra de Flavio: despierta aborigen, responde a tu origen. El resumen de un capítulo de Las Venas que nos enseña cómo el Azúcar fue traído de Europa para destrozar los campos de las islas del Caribe y el sudeste brasilero y cómo las grandes masas de esclavos africanos llegaban para trabajar y morir en los

ingenios latifundistas y, por supuesto, también en las minas. Están allí la pobreza de los

desgarrados campos de Haití, República Dominicana, Barbados, Cuba. ¡Rey de azúcar! ¡Potosí! Claman los Fabulosos.

El disco canta contra las desigualdades a partir de melodías pegadizas y bailables. Desde la primera estrofa de su primera canción y gran éxito Mal Bicho, anuncia: escucha lo que te canto/ pero no confundir/ es de paz lo que canto/que me hablas de privilegios/de una raza soberana/superiores inferiores/minga de poder/cómo se te ocurre/que algunos son elegidos/y otros son para el descarte/ambiciones de poder. Posteriormente, la canción Ragga Punky Party Rebelde va en lamisma sintonía. Paquito cuenta la historia de un pibe que aparentemente se declara homosexual, Miami le pone voz a un Cubano diciendo “dios está mirándonos a todos nadar hacia la boca del enemigo”.

Continúa el disco con bonitas melodías que cantan penurias en Carmela, Ciego de amor, Muerte querida, Saco azul, Estrella de mar. Cuenta también con la mejor versión Argentina de un tema de los Beatles: Strawberry Fields For Ever. Gracias a esa versión, me adentré en el mundo de los genios de Liverpool.

Mi fanatismo retomado en estas líneas me llevaría a no omitir ninguna canción pero me detendré para ir a la última re-significación que me permitieron. A la última prueba de que la música no envejece, las letras se reinventan cuando uno las vuelve a abordar en el transcurrir de la vida. Me volví a enamorar, como quien se encuentra con un viejo amor y ve superada la belleza del recuerdo, cuando escuché: Bajando del monte hacia la ciudad/la gente que ya no puede vivir así más/ bajando del monte sin nada que perder/ el fusil en el hombro la esperanza partida /el alma endiablada y la mirada perdida/He is a bandido he is a bandolero / lo llamaba Somoza y se llamaba Sandino. El extracto corresponde a la canción Hora Cero que es un reconocimiento a un desconocido por estas tierras, Sandino, el revolucionario Nicaragüense y su epopeya de no haberse rendido aún cuando todos sus compañeros estaban dispuestos a hacerlo. Como cuenta Ernesto Cardenal en el poema homónimo a la canción, el general a cargo se ve obligado a decirle al ejército norteamericano: todos mis hombres se han rendido menos uno.

Los Fabulosos sacaron otros discos, nos hicieron llorar a todos los que somos padres con Vos sabés, y siguieron el camino de la lucha y la memoria con nuevos excelentes temas. Después se separaron, como casi todas las bandas de aquellos años. Al día de hoy, entre mis discos sigue ausente Bares y fondas, el primer inconseguible disco. Aquellos buscadores incansables nos contentamos con una grabación en cassette cuyo paradero desconozco. Escuchamos sus canciones cada tanto en alguna noche nostálgica a través de Youtube. La búsqueda está abandonada. Salvo que aquél viejo amigo extraviado, como buen Sandinista, no se haya rendido todavía.

Sergio Delbreil

Los años sin Alfredo Zitarrosa

Hay episodios claves en el crecimiento personal. Uno de ellos, creo, es el momento en que te sentás en soledad frente a una pava de agua caliente para echar en el mate. Otro, sin dudas, es cuando te tirás en tu cuarto y ponés un disco para no hacer otra cosa que escucharlo desde el principio hasta el final. Eso, dedicarte a oir y nada más, conlleva una maduración. Ya no se vuelve a ser lo que era.Yo recuerdo uno de esos momentos, aunque estoy seguro que no fue el primero de los discos que escuché completo. Era uno de Alfredo Zitarrosa, un LP que tenía mi viejo metido en el altillo desde antes de que yo naciera. No recuerdo el nombre, pero tenía un dibujo de un amanecer en la tapa. Lo busqué y no figura entre su discografía oficial, por lo cual sospecho que debe ser una edición solo para la Argentina de un disco suyo. Zitarrosa era un cantante uruguayo cuyas canciones sonaban a rebeldía y coraje, a esas historias de los setenta que cada tanto dejaban relucir mis viejos o algún tío. Historias de una época que yo imaginaba más heroica, más romántica. El tipo, según había visto en una foto del interior del disco, se peinaba a la gomina y de traje, con pinta de guapo tanguero, pero cantaba con una emoción que parecía imposible en ese vozarrón impecable que tenía. Las canciones de Zitarrosa no te dejan seguir igual luego de que las escuchás. Yo crecí un poco prestándole atención.

Sebastian Pujol

Charly García: Pequeñas anécdotas sobre la Argentina

 

Charly García dejó una marca muy importante en los últimos cuarenta años de historia musical de la Argentina. Sus letras y su música estuvieron siempre emparentadas con lo que pasaba en el palacio y en la calle. Igual que el país que habita, Charly juega con los excesos, prueba los límites y siempre vuelve a volar tras tocar fondo. La intención de este texto es recorrer la trayectoria de Carlos García Moreno en su etapa previa la carrera solista a través de sus canciones y, de paso, echarle un vistazo a nuestra historia como país y a la formación de nuestro inconsciente colectivo.

El coraje es la elegancia bajo presión. E. Hemingway

 

Sui Géneris

Los jóvenes Carlos García Moreno y Nito Mestre, amigos del colegio, formaron una banda que irrumpió en la escena local cuando muchos de los conjuntos pioneros del rock argentino, como Almendra y Manal, ya se habían disuelto. Charly componía canciones con las que “los jóvenes iracundos”, como los llamó una vez Julio Cortázar, se identificaban. Sensibilidad social e individual. La llamaron Sui Generis.

En agosto de 1975 cruzaron el charco desde Buenos Aires a Montevideo. Hacía poco tiempo Charly había sido expulsado del servicio militar en Argentina con un diagnóstico que lo catalogaba como “maniacodepresivo, con personalidad esquizoide”. La conscripción se le había hecho insoportable.

Juan María Bordaberry gobernaba el Uruguay cuando los integrantes de Sui Géneris pisaron suelo charrúa. Bordaberry había asumido en democracia en 1972. Pero al año siguiente deshizo el Parlamento y, dentro de un proceso que se repetiría luego en todos los países latinoamericanos, instauró una dictadura militar en la que se prohibieron los partidos políticos y se ilegalizó a los sindicatos.

Sui Géneris ya había sacado Pequeñas Anécdotas sobre las Instituciones, tercer disco de la banda. El álbum había nacido con la idea de que cada una de las canciones que lo conformaran estuviera dedicada a una institución social: un tema para la policía, otro para el ejército, otro sobre la familia, etc. Finalmente tuvieron que bajarle los decibeles. Sin embargo, canciones como “Las increíbles aventuras del señor tijeras” o “Juan represión”, reflejaban el estado de las cosas en una Argentina que entraba en una de las etapas más violentas.

Después del recital en el hermano país la policía los esperó a la salida y los llevó detenidos. Charly, como todo joven argentino que escuchaba rock y tenía el pelo largo, sabía lo que era estar en cana. En una entrevista para la revista Gente contó que lo “llevaban preso bastante seguido, por la pinta nomás… No era tan sencillo salir, porque te podían matar a trompadas, cortar el pelo o empezar a hablarte hasta sacarte de quicio. Una vez me hicieron ir al garaje de la comisaría y me dieron mi campera para que limpiara los patrulleros, pero la tiré al piso y ahí me mataron a trompadas. Una de las últimas veces me dijeron: “¿Así que vos sos el que canta que las heridas son del oficial?”. No sabía qué contestar. Ahora, cada vez que me llevan, saben quién soy. Pero lo hacen para ganar fama o para mostrar poder. La última vez estuve en una cárcel de Morón, esposado y tirado en una celda horrible.”

Esta vez los habían detenido por la letra de la canción “Botas locas”, que retrataba la estadía de Charly en el Servicio Militar. Los policías uruguayos no habían terminado de entender lo que decía la letra en algunos fragmentos. “Nito” había sido interrogado al respecto, pero se excusó argumentando que él solamente se dedicaba a hacer los coros y desconocía la letra. Cuando le tocó el turno a Charly de hablar con las autoridades, en una maniobra magistral, les dio vuelta el sentido a su propia composición. Donde él había escrito “si ellos son la patria yo soy extranjero”, aseguró que en realidad decía:” Si ellos son la patria yo me juego entero”.

Quizás en ese momento Carlos García Moreno aprendió que existían formas de eludir la censura. Que se podía gambetear la represión. Que había una manera de expresar aquello que él no podía evitar decir, sin morir en el intento. Porque cuando uno tiene la intención de dejar testimonio sobre su tiempo tiene que aprender a soportar los roces y esquivar las patadas.

La máquina de hacer pájaros

Charly armó La Máquina de Hacer Pájaros junto a Oscar Moro en batería (que después integraría Serú girán), Carlos Cutaia en teclados (que venía de tocar en Pescado Rabioso), Gustavo Bazterrica en guitarra (que luego sería parte de Los Abuelos de la Nada y José Luis Fernández (de Crucis). Esta banda es, injustamente, la menos reconocida popularmente de las bandas de Charly García. Con una influencia muy potente del rock progresivo de la época, pero con aires tangueros, La máquina… nació en 1976.

En el primer disco la censura les recortó uno de sus mejores temas. A pesar del vuelo lírico musical de esta banda, las letras también estaban muy emparentadas con lo que sucedía en el país. Por ejemplo, la canción “Como mata el viento norte” decía:

“Hoy es un buen día,

hay algo de paz,

la tierra es nuestra hermana,

los asesinos son los demás”

En 1977 Charly le dijo a la revista El expreso imaginario que “El nuevo disco de La Máquina tiene una onda urbana, porque habla de lo que le pasa a la gente de la ciudad…”. Se refería al álbum “Películas”, en el que varias de las composiciones mostraban el clima de época.

Canciones como Hipercandombe, retrataban los padecimientos de los jóvenes en dictadura:

“Yendo por el lado del río,

la paranoia es quizás

nuestro peor enemigo.

Cubrís tu cara y tu pelo también

como si tuvieras frío

pero en realidad

te querés escapar de algún lío.

Déjenme en paz

no quiero más

no hay esperanza en la ciudad. “

En el tema “Qué se puede hacer salvo ver películas” decía mucho solamente con su título.

Serú Girán

Para Serú Girán no fue una tarea fácil hacerse entender en la Argentina. El público seguía enganchado con el folk-rock de Sui Géneris. Sin embargo, de a poco Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro se fueron ganando al público a fuerza de trabajo, virtuosismo y la calidad de las letras.

En 1978 el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, la dictadura militar más atroz que conoció la Argentina, llevaba dos años en el poder. El primer disco era, al menos en apariencia, abstracto. Sin embargo, hay una canción que muestra la problemática del exilio ante el terror y la asfixia. Esa canción es “Autos, jets, aviones, barcos”:

“Autos, jets, aviones, barcos

se está yendo todo el mundo

ves cómo la Cruz del Sur

está cambiando de rumbo?

Por el Ecuador y el trópico

el sol

saluda a nuevos vagabundos

porque en tierra nadie queda,

la verdad es que se está yendo todo el mundo.”

Ante la represión parecía que se iba todo el mundo. Luego llegó el disco La grasa de las capitales con el que se burlaban, desde la tapa, de la frivolidad del ambiente del espectáculo.

En palabras del periodista Carlos Polimeni sobre dicho álbum, “escuchar el comienzo con palabras como ‘Esta oscuridad/esta noche de perros’ era para cualquier oyente de entonces un viaje directo hacia una realidad aterradora, que estaba del otro lado de las paredes, pero nunca en los medios de prensa. Una de las grandes preguntas para hacerse hoy es si la censura militar no entendió las letras como la de ‘Noche de perros’ o ‘Los sobrevivientes’ o ‘viernes 3AM’ por citar sólo tres canciones de este disco o si las dejó pasar, pensando que censuradas sería peor, habida cuenta de la popularidad del grupo por entonces, o que se minimizara la inteligencia de su público”.

El punto más alto de la poética de Charly García y de su audacia para expresarse, para sacar de adentro eso que presiona, que necesita ser dicho, fue basado en el relato de Lewis Carroll y se llamó Alicia en el país, del disco Bicicletas.

“Quién sabe Alicia este país

no estuvo hecho porque si.

Te vas a ir, vas a salir

pero te quedas,

dónde más vas a ir?

Y es que aquí, sabes

el trabalenguas, trabalenguas

el asesino te asesina

y es mucho para ti.

Se acabó ese juego que te hacía feliz.

No cuentes lo que hiciste en los jardines, el sueño acabó.

Ya no hay moscas ni tortugas

un río de cabezas aplastadas por el mismo pie

juega cricket, bajo la luna.

Estamos en la tierra de nadie, pero es mía.

Los inocentes son los culpables, dice su señoría,

el rey de espadas.

No cuentes que hay detrás de aquél espejo,

no tendrás poder

ni abogados, ni testigos.

Enciende los candiles que los bujos piensan en volver,

a nublarnos el camino.

Estamos en la tierra de todos,

en la vida.

Sobre el pasado y sobre el futuro,

ruinas sobre ruinas,

querida Alicia.

Quién sabe Alicia, este país

no estuvo hecho porque sí.

Te vas a ir, vas a salir

pero te quedas,

dónde más vas a ir?

Y es que aquí, sabes

el trabalenguas, trabalenguas

el asesino te asesina

y es mucho para ti.

Se acabó ese juego que te hacía feliz.”

La omisión, muchas veces, quiere también comunicar. Eso es lo que logra al retirar del título el fragmento de “de las maravillas”. Parecía no haber maravillas por estas tierras, ni lugar donde esconderse. “Te vas a ir, vas a salir, pero te quedas, ¿dónde más va a ir?”, preguntaba Charly. El terror se lo comía todo.

 

Sebastián Pujol

Miles Davis: Birth of the cool

Pareciera ser que cualquier aspecto de la realidad encuentra una corriente de pensamiento en donde ubicarse. Si hay algo que nos diferencia de los animales es esa segunda naturaleza de la que hablaba Marx, la cultura. Muchas son las cosas que se podrían decir de ella, pero la posibilidad del registro es una de sus facetas mas trascendentales. La escritura, los discos, fotografías y todos aquellos documentos producidos con la tecnología disponible en la época brindan la posibilidad de acumular conocimiento.

Si dejáramos de existir como especie, una civilización lejana podría venir a nuestro planeta y conocernos tal cual fuimos sin tener contacto alguno con nosotros. Gracias a esa acumulación muchas veces tenemos la sensación de que todo esta pensado. Todo, hasta que llega un barrilete cósmico.

Es en ese momento que las ciencias sociales se ahogan buceando en océanos estructuralistas para explicar de forma racional un fenómeno que quizás escape a la razón y solo pueda ser entendido desde la perspectiva del arte. Miles Davis fue El Diego. A puro talento y con un oprobio de raza llego al jazz para reconfigurarlo. Rompió el viejo Bebop que era pura velocidad de orquesta, paró la pelota y le puso una sordina a la trompeta. Aquel elemento democratizo el jazz y lo cambio para siempre. Fue un icono de su época, imprescindible para entender los movimientos artísticos de los años 50.

Aquella nota larga que cuelga la trompeta y va temblando penetra hasta herir. Pero también podrá ser la musa de un romance que otorgue placeres. Davis interpreta y musicaliza las contradicciones de la condición humana.

El documental Birth of the cool disponible en Netflix nos da la oportunidad de recorrer su obra con testimonios que lo vivieron. Incluso el propio Davis aparece como voz en off contando su experiencia. La imagen es impecable, la música es todo.

Para ver de noche, en el mas intimo de los silencios con una copa y el tabaco a mano. Como la traducción del título indica, apretar play para dar lugar al nacimiento de lo genial.

Ignacio Calza

Discos para sobrevivir a la pandemia

Utilizaremos el método de puntuación que usaba la vieja revista La García y con un criterio personal sin ninguna justificación más que mi propio interés.

DAMIEN RICE: 0

Arrancamos con un disco debut, seguramente alguna canción te resulta familiar por series exitosas como “Dr house” o “La casa de papel” (pobre Nairobi).

 

* Nivel de pogo: cero

* Para escuchar tomando: Guinness obvio, si te da el billete

* Nivel de faso: 6 (para bajar va bien)

* Hitazos: delicate, volcano, i remember

* Nivel de corchazo: 8 (está dedicado a un amigo que había muerto recientemente)

* Link: https://www.youtube.com/playlist?list=PL1Y1jVOSkHst6wz3F5-y7LjLMJW24MUM1

 

PETER GABRIEL: US

Desde pibe (11 años cuando lo descubrí) me gusta este disco, seguro me llamaba la atención la tapa colorida encontrada entre la gran lista de cd’s que mi viejo tenia a mitad de los 90′.

 

* Nivel de pogo: -10 (salvo en “Steam”)

* Para escuchar tomando: un exprimido de naranja

* Nivel de faso: 2

* Hitazos: Steam, Kiss that frog (pero mis favoritos son los restantes)

* Nivel de corchazo: 1

* Link: https://www.youtube.com/playlist?list=PLHeX-XmU6GJxj9df9xP2QAUdz5bz4YWqn

 

ROBE: LO QUE ALETEA EN NUESTRAS CABEZAS

Viva las sugerencias de YouTube que me hicieron descubrir a este maestro. “Un suspiro acompasado” es lo más grande que hay.

* Nivel de pogo: 7

* Para escuchar tomando: la birra más barata que encuentres, menos Iguana.

* Nivel de faso: 8 (la intro del track 1 es ideal para armar)

* Hitazos: un suspiro acompasado, nana cruel, guerrero

* Nivel de corchazo: 2 (salvo en “Nana Cruel”, que es nivel 10)

* Link: https://www.youtube.com/watch?v=ZnHcXMq2gX4

 

DAVE MATTHEWS BAND: CRASH

El disco es vulgaridad, dijo, y me conquistó. Era obligatorio tener este cd físico, así que lo compré importado.

* Nivel de pogo: 6 (en vivo llega a 8 puntos)

* Para escuchar tomando: café con medialunas

* Nivel de faso: 7 (solo con material de calidad)

* Hitazos: casi todos

* Nivel de corchazo: 1 (ni siquiera los melancólicos “Say Goodbye”, “Let You Down” o “Cry Freedom” te la bajan)

* Link: https://www.youtube.com/watch?v=lSNvO-p48Nc

 

LEGIAO URBANA: A TEMPESTADE

Mi disco favorito de la banda de rock más importante de la historia de Brasil. Al igual que con “Crash”, me lo compré importado, pero esta vez fue en mi última visita a Floripa. “Esperando por mim” te saca esa lágrima con sonrisa.

* Nivel de pogo: 5 (pero en “Soul Parcifal” y “Dezessesis” te tiras unos pasos)

* Para escuchar tomando: el Sarmiento en hora pico.

* Nivel de faso: 2

* Hitazos: L’avventura, A via Láctea, O livro dos días

* Nivel de corchazo: 8 (bueno, ya estaba en las últimas Renato)

* Link: https://www.youtube.com/watch?v=WsQcYxB_z0Q

 

BONUS TRACK: THE MARS VOLTA: CASSANDRA GEMINI

Super-canción de 32 minutos que pertenece a “Frances the Mute”.

* Nivel de pogo: 3 (si pogueás durante 32 minutos estás demente)

* Para escuchar tomando: todo lo que tengas a mano

* Nivel de pepa: 10

* Hitazos: no rompas

* Nivel de corchazo: solo en la parte en la que Alberto te dice que sigue la cuarentena.

* Link: https://www.youtube.com/watch?v=NyUMHEua7-A

Ernesto Decastro

La cama y el living de Paolo Rocca

 

Como las grandes obras tienen múltiples interpretaciones, pienso que Charly le dedico éste tema a todos los garcas como Paolo Rocca que echan a trabajadores en medio de una Pandemia. No hay hechos, hay interpretaciones.

“Podés pasear en limousine
Cortar las flores del jardín
Podés cambiar el sol
Y esconderte si no quieres verme
Puedes ver amanecer
Con caviar desde un hotel
Y no tienes un poquito de amor para dar
Yendo de la cama al living
Sientes el encierro
Yendo de la cama al living”

 

 

Mi propia verdad

 

Si algo nos queda claro de la realidad de nuestros días es que casi todo lo que hacemos es en función del consumo. Ya sea por conseguir lo necesario para la vida como aquel tiempo dedicado al ocio. Un mecanismo que no permite el desarrollo del ser humano sino que lo reemplaza por cabezas técnicas y productivas. El sistema niebla la visión y complica encontrar la pasión. Fundamental para transitar la vida sin los fantasmas del final.

Aunque queda  poco tiempo después del laburo son muchos los que van detrás de una idea. Parece ser que en eso andan los amigos de Wanako. Luchando por el metal. Por eso y mucho mas. Entre tanto ruido, escuchar una canción.

Un recorrido emotivo por la música Spinetta.

La música, para los que tenemos muy a flor de piel la memoria emotiva, no es solo música. Por eso voy a intentar compartir mi recuerdo emotivo y personal con Luis Alberto Spinetta con la sola intención de que quizás alguno de los que lo lean puedan hacer lo mismo con sus artistas predilectos.

*

-Chau loco, ¿ese es Spinetta?, ¿ese otro también?

Habían empezado las vacaciones y mi vieja me llevó en pleno verano hasta la Recoleta en bondi para ver una exposición por los treinta años de rock nacional. Para un pibe curioso aficionado a la música, la muestra instalada en el Centro cultural Recoleta era un paraíso alucinatorio. Para entenderlo en 2020 hay que posicionarse en la época: en 1996 para escuchar un disco había que comprarlo y ver fotos o videos no estaba a la distancia de un click, como hoy.

Recuerdo haber vuelto a casa después de una tarde de éxtasis total queriendo ser Spinetta. Hasta ese momento lo único que conocía del flaco eran las canciones del primer álbum de Almendra. Mis viejos tenían dos LP de rock argentino: “Vida”, de Sui Géneris y el primero de Almendra, que escuchábamos tirados en un sillón azul en el comedor de mi casa. Recuerdo como si fuera hoy la imagen de Ana tocando su sombra sobre la alfombra, contando las luces, mirando la gran ciudad en sus noches de insomnio. Pero de Pescado Rabioso o de Invisble no había escuchado nada de nada.

En las fotos el Flaco aparecía con pelo largo y enrulado, con actitud rebelde. Por unos altoparlantes pasaban canciones de Pescado y me volví loco.

Pasó mucho tiempo hasta que tuve plata para comprarme cd´s de Spinetta. Muchas tardes me encerraba en mi pieza a tocar la guitarra e intentar escribir canciones parecidas a las suyas.

*

Mi tía fue una de las mejores cosas que me pasaron en la vida. Una de las tantas epopeyas increíbles que hizo en su vida, se cuenta el haberme llevado a ver recitales cuando yo era un nene. En esa época, fines de los 90, fuimos a ver todos los conciertos gratuitos que se hacían en Capital Federal. Vimos a Divididos, a Los Pericos, a Los Fabulosos Cadillacs, a Charly García y al Flaco Spinetta. Seguramente hubo más, pero yo recuerdo esos.

Es posible que la memoria me falle, pero en mi mente quedó grabada la imagen de Spinetta en las pantallas gigantes con el pelo teñido de rubio, una camiseta de futbol y una Fender roja. Recuerdo unas cuantas canciones duras, fuertes. Si no me equivoco, el Flaco tocaba en ese momento con Los Socios del Desierto, una banda dura, pesada.

Para un pibito de un barrio de la Provincia de Buenos Aires, aquello era épico. El olor a porro, los pibes vestidos raro, los golpes de la batería en el medio del pecho.

No sé si antes o después fuimos con mi hermano hasta la Plaza del Congreso para ver un festival en apoyo al reclamo de los docentes. Queríamos ver a Los visitantes y, por supuesto, al Flaco. Recuerdo haber visto pasar a Palo Pandolfo y a Luis Alberto, creo que con un sombrero rojo, sobre el escenario.

*

Hacía tiempo que no escuchaba a Spinetta cuando se anunció su recital en Vélez. Primero dudé, pero finalmente un amigo sacó dos entradas medio sobre la hora. Recuerdo las caras de asombro de muchos conocidos cuando les comentaba que iría a ver a Spinetta. Lejos estaba de ser una moda. Muchos de esos hoy lo idolatran. Bien por ellos. Peor sería que nunca lo hubieran podido disfrutar.

El recital fue una especie de reencuentro. Como volver a ver a un familiar cercano con el que te distanciaste sin saber por qué y al que quisiste mucho. El recital fue desproporcionadamente largo. Una locura hermosa. Cuando salimos estábamos fusilados. No esperábamos ver a Almendra. Morimos de la emoción. El cansancio era de estar parados en el campo horas y horas y de habernos emocionado tanto. En los descansos que hacía para que las distintas bandas se acomoden, nos sentábamos donde podíamos.

Mi amigo había pedaleado desde Beccar hasta Liniers, pero ahora se había bancado cinco horas de recital y a esa hora el tren ya no pasaba. Su regreso a casa fue otra locura.

*

Hoy se me dio por escuchar de nuevo Estrelicia, el disco que registró el Unplugged de Spinetta para MTV en Miami. Cuando el Flaco presenta a Rodolfo García, batero de almendra que toca el acordeón en la canción “La miel en tu ventana”, dice: “Este es un tema de la época en que la gente hacía el amor embanderada… hace mucho”. No sé por qué, pero esa frase me emocionó con mucha profundidad y me acordé del día en que informaron que había muerto y los afortunados que lo habíamos escuchado durante toda nuestras vidas andábamos tristes dándonos abrazos por teléfono celular.

Sebastian Pujol