Golpe a golpe. Verso a verso.

Golpe de Estado en Bolivia. No hay medias tintas para definirlo, ni versos. Aún cuando el gobierno y la cancillería argentina intenten buscar los modos de describir la ruptura del orden institucional sin acudir a esa palabra, las cosas se llaman por su nombre. Las Fuerzas Armadas, la Polícía acuartelada y dejando hacer un golpe por acción y omisión, como definiera Atilio Borón en un artículo en Página 12. Escuadrones que se lanzan, verdadera Inquisición atacando a funcionarios, ministros, autoridades del gobierno derrocado.  Cuando se dimite por la fuerza, es golpe de Estado. La sugerencia del Ejército boliviano al mandatario Evo Morales a dimitir hace acordar al gobierno argentino de Arturo Frondizi, que en el interregno entre 1958 y 1962 sufría los planteos militares, que lo terminaron deponiendo (¿la última sugerencia?) con un Golpe de Estado. No más Frondizi, no más Evo Morales. Y ahora ¿quién gobierna? En el contexto de confusión, asumió José María Guido en aquel entonces. En el caso boliviano, la senadora Jeanine Añez. Sin quorum, en un simulacro de Asamblea.

El Presidente electo Alberto Fernández condenó el hecho llamando a las cosas por su nombre, insinuándose una postura autónoma y no alineada automáticamente a los dictados de las potencias dominantes. Las palabras balbuceantes y zigzagueantes del gobierno argentino en ejercicio buscan hacer lo imposible por parecer políticamente correcto al mundo. Ante el Golpe, el verso dilatorio que no va nunca al grano y que intenta explicar lo inexplicable. Justificar lo injustificable. La grieta misma debería ser un verso si la democracia está en juego. Lo supo entender Cafiero, desde la oposición, cuando abrazó a Alfonsín en la Semana Santa del 87.

Pero por suerte retumban algunas voces de líderes radicales condenando lo sucedido en el país hermano, un partido centenario y que, en varias ocasiones, sufrió lo que le pasa a Bolivia hoy: un Golpe de Estado. La coyuntura de integrar Juntos por el Cambio no siempre puede tapar el peso de esos valores legados por el radicalismo aún con sus contradicciones: democracia y república.

Están muy equivocados los que creen que decir las cosas por su nombre es ser partidario de Evo Morales. Es defender la democracia y la supremacía del poder de la política y la ciudadanía por sobre la coerción y la violencia. Cafiero no era partidario de Alfonsín pero no dudó un segundo en defenderlo ante los carapintadas. No condenar terminantemente como Estado argentino este hecho implica sentar un precedente funesto y peligroso. Que se acaben los versos y se condene el Golpe.

Si Honduras parecía quedar muy lejos en América Central y muy atrás el Golpe allá en 2009, diez años después, en 2019, toca a un país limítrofe, hermano. Parte integrante del originario virreinato del Río de la Plata, hasta nuestro primer presidente Cornelio Saavedra fue un boliviano, como se ocupa siempre de recordar el historiador Felipe Pigna. Duele Bolivia, y ojalá que la violencia no se continúe irradiando y prime la sensatez, la concordia, el diálogo. Una salida institucional y democrática.

En lo que sí coinciden casi todos fuera de Bolivia es en la necesidad de que se llame a elecciones. Sin proscripciones, porque la soberanía es del pueblo. Y, como tituló Ignacio Calza en una nota de esta misma querida revista, me uno en el deseo de que ¡viva Bolivia!, sin peros. Y sin versos. Los peros los discutirá el pueblo boliviano después, cuando la democracia esté asegurada.

Sebastián Giménez

¡Viva Bolivia! Sin peros.

Desde el domingo a la tarde la angustia recorre el continente. Lo peor de la historia sudamericana emerge esta vez en Bolivia y el temor por el crecimiento de un sector fundamentalista y religioso no para de gritarnos que la cornisa esta mas cerca de lo que creíamos. ¿fuimos nosotros los escandalizados por medio oriente y su califato?

En estos momentos la pretensión de análisis complejos ante la voracidad de los acontecimientos deja al borde de la complicidad al pretendiente. Un gobierno con mandato vigente es interpelado por las fuerzas armadas y debe renunciar a su cargo: Golpe de Estado. En una américa latina cuya tradición tiene paginas escritas con sangre no hay lugar para los peros.

¿Que seria de nosotros y de ellos, el pueblo boliviano, sin las redes sociales? En semejante contexto, ¿cómo conoceríamos los comunicados de las centrales obreras o de los familiares de dirigentes?

Los medios hegemónicos de todo el globo se convierten en equilibristas para no llamar golpe al golpe. Algunos lo intentan con algún tipo de disfraz otros son descarados. Estamos acostumbrados, pero no deja de doler.

Sin redes estaríamos ante un apagón informativo de magnitudes. Incluso con ellas, la sensación de que las cosas son mas graves de lo que llega no deja de inquietar.

Un presidente y su vice deben exiliarse para conservar su vida. Para hacerlo, tienen que intervenir presidentes de países hermanos, como Lopez Obrador y Fernandez, así y todo, no se garantiza el viaje. Hasta último momento peligra. La vida y el avión. Quema de casas a familiares y dirigentes. Parte del gabinete exiliado. Militares en las calles con apoyo policial en abierta represión.

El pueblo indígena y campesino descendiendo del alto al grito de “guerra civil carajo”. Una mujer que se autoproclama presidenta ante un mísero puñado de seres que no se cansan de hacer el ridículo. Invocando a dios y con la biblia en la mano cree empezar su mandato. Colon estaría orgulloso. Siglo XXI. Si, estamos terminando el 2019.

Ante este marco hay un sector de Argentina que dice si, pero. Pero el referéndum, pero la OEA, pero el fraude, pero la perpetuación en el poder. Esta claro que el foco siempre es lo negativo, nunca escuchamos: pero mejoro todos los índices, pero saco a tantos de la pobreza. De todas maneras, el problema es que en esa soberbia búsqueda de complejidad que los hunde en el hipócrita matiz no detectan que la complejidad te lleva a tener que pensar solo en el repudio.

Todo proceso es un entramado de decisiones políticas, económicas y sociales que difícilmente este exento de irregularidades. Está claro que el peronismo ha cometido errores en los 70. La izquierda también. No vale la pena repasar, todos lo sabemos. Pero cuando las botas sonaron en los pasillos de la rosada y los tanques hacían saltar el asfalto, como ahora en la Paz, ¿Qué había que decir? Quizás que sí es un golpe, pero bueno es una situación que tenso el peronismo porque debería haber… Lo penoso es que el análisis siempre viene después del pero, se nombra la palabra golpe como quien no quiere la cosa y después del pero se construye.

La construcción argumentativa debería ser al revés: pudo haber irregularidades, pero es un golpe de estado y debemos…

El pero es cómplice por cobarde pero lo es mas por funcional. Lo único positivo es que estas coyunturas son el juego del quien es quien. Después de esto nada ni nadie será igual.

Son tiempos difíciles para américa latina: La pueblada chilena y ecuatoriana. El golpe de estado en Bolivia. El fascismo de Bolsonaro y la eterna Venezuela. Debemos estar atentos, Argentina quedara muy condicionada para lo que viene. EEUU buscara esmerilar a Fernandez intentando radicalizarlo para enfrentarlo con las capas medias o impulsándolo al ajuste para quebrar las bases. No queda margen de error. Hay un cóndor dando vueltas y no hay peros que valgan.

Ignacio Calza